lunes, 1 de agosto de 2011

Bobo es un Snauzzer Gigante maltratado. Cuando entró a la perrera venía muy enfermo. Tenía leishmaniosis, tenía microchip pero alguien se lo arrancó brutalemente, dejandole una herida horrible en el cuello.
Gracias a los voluntarios de Mascotas, Bobo ahora es feliz en Holanda.

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